“Es que me encantan estas cositas”

A veces me da por pensar que algunos se merecen tener problemas con el ordenador. Por burros.

Hace unos meses coincidí con una compañera del insti a la que no veía desde hacía varios años. Tras el intercambio de informes sobre cómo nos había ido la vida en todo este tiempo, me invitó a su casa a tomar un cafelillo. Hasta ahí, normal. Lo interesante vino cuando me presentó a su marido, un tipo con cara de buena persona pero que, nada más verlo, se notaba que debía de ser un luser cum laude.

No habían pasado ni veinte minutos cuando veo que el buen hombre se pone a trastear con un portátil. Al ver la expresión de su cara, parecida a la que tendría un neurocirujano ante una operación particularmente difícil, le pregunto qué le pasa al trasto. “Es que tiene un virus”, me dice. Yo, que en el fondo soy un cachito de pan, me ofrezco a echarle un vistazo al ordenador, a ver qué apaño tiene. Craso error.

Lo primero que veo es que tiene abiertas varias ventanas del Internet Explorer, que muestran cuatro barras extra diferentes, a saber: MSN, Yahoo!, Google y otra más que no recuerdo. Le digo que, hombre, cómo se le ocurre, si esas barritas en apariencia tan prácticas son un coladero de malware, y que, en todo caso, bastaba con instalar una; no cuatro. Con la respuesta que me dio se me despejaron todas las dudas: “Es que me encantan estas cositas”. Ya, pero seguro que tener el ordenador como una fosa séptica no te encanta, jodío. Aparte, que no sé qué utilidad pueden tener cuatro barras ocupando sitio en la ventana del navegador, que te dejan un espacio enano para ver los contenidos. Le comento también que el Internet Explorer no destaca por su seguridad y le recomiendo que use otro navegador, como el Firefox, pero me contesta que “ya, si me han hablado de él, pero por no ir contra lo establecido”. A estas alturas me dio por pensar que qué neurona se le había fundido a mi ex-compañera de instituto para casarse con semejante pánfilo, porque como fuera para todo igual, apañada iba.

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Nnnnnno, esa no es la idea.

Pero eso no era lo peor. Cuando voy a pasarle el antivirus para ver si se podía eliminar lo que fuera que tuviera ese portátil, veo que el que tiene instalado es un Panda más pirata que Barbarroja, y encima caducado desde hace semanas. A eso se le sumaba una bonita colección de programas variados, desde el Nero al Photoshop, todos eMule Edition, más una carpeta “Mis Documentos” repleta de powerpoints y chorraditas enviadas via email. La carpeta del correo dejaba de manifiesto que éste es de los que abren todos los mensajes que le llegan, incluso los de spam más evidente.

Ante semejante panorama, le digo que lo mejor es que quite ese antivirus pirata y le ponga otro -le recomiendo el Avira o el Avast, que son gratuitos-, que le instale también algún programa antispyware y que lo pase regularmente. Incluso me ofrecí a dejárselo apañado en un momento, pero nada; sólo me contestó que sí, que ya lo haría, pero no pareció muy convencido. Claro, todos esos cambios supondrían “ir contra lo establecido”, y eso no está bien.

No sé qué habrá sido finalmente de ese portátil, pero me temo que seguirá de bichos hasta las trancas. No, no me lo temo, estoy segura: hace poco recibí un mensaje remitido por este muchacho, pero escrito en inglés de los montes y ofreciéndome no sé qué. Le escribí, diciéndole que tenía un virus de ésos que reenvían el correo a todos los contactos, que lo quitara, pero no he vuelto a tener noticias suyas. Igual es que el ordenador ha decidido saltar por la ventana, de pura desesperación. Animalito…

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6 comentarios

  1. Definitivamente, esas personas sólo se merecen todos los cobros por reparación, porque ni siquiera quieren aprender a utilizar correctamente su instrumento de trabajo.

  2. Por la (poca) experiencia que tengo y lo que he leído en los blogs de técnicos de verdad, creo que la principal causa de los fallos informáticos son los propios usuarios. Este tipo del que hablo, desde luego, es el candidato ideal a ser desplumado sin piedad en un taller, porque encima es de los que no aprenden. Claro, como no quiere hacer nada “contra lo establecido”… Menuda excusa para no aprender cosas nuevas. Y el caso es que se le veía buena gente, y todo, que si encima es de ésos prepotentes que se creen que saben más que nadie y que la culpa es del cacharro, que es una porquería…

  3. Por qué hay individuos tan crueleeeees!!!!

    Le ponía Windows Steady State, AVG, OpenOffice y listo para trabajar en un cibercafé.

    Digo, si se le va a dar un trato inhumano, por lo menos que paguen.

  4. Lo más penoso es que, en este caso concreto, no era sólo la ignorancia, sino las nulas ganas de salir de ella, que es peor…

  5. Bueno, digamos que esos usuarios desde mi punto de vista deberían de ser más prolíficos, al fin y al cabo suponen una gran parte de los ingresos de los que nos dedicamos a este “negocio”.

    Bestezuela, te veo en el típico período de pringao how to:

    http://www.caravantes.com/humor/pringao.htm

    Todos hemos pasado por ahí, el siguiente estadio será cuando empieces a hartarte de ser la arregla-ordenadores-por-el-morro de todos tus conocidos, familiares y amigos.

    La última fase consistirá en verte dando excusas a diestro y siniestro para no tener que hacer de técnico gratis. Es esta fase la que más nos gusta a los tenderos porque una de las recurrencias más asiduas es: “ve a la tienda a que te lo arreglen, que yo de eso que te pasa no tengo ni idea”.

    Un saludo, acabo de descubrir tu blog por el comentario que has dejado en el mío, te seguiré de cerca.

  6. ¡Jajaja! Está claro que el “síndrome del pringao” no te es ajeno. Ahora, con algunos personajes más plastillas, sí estoy empezando a usar la técnica del escaqueo descarado. A los amigos-amigos, no me importa hacerles de servicio técnico, siempre que sea para cosas que sé hacer. Si no, no me complico la vida: redireccionamiento a algún taller del ramo; faltaría más. 😉
    Nos seguiremos leyendo. 😀

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