Mejor que sobre que que falte

No hace mucho me trajeron un portátil al que el Open Office 3.0 le hacía cosas raras. Al final no tenía nada; sólo una mala configuración, pero en los minutos que lo estuve mirando me di cuenta de una cosa que me llamó bastante la atención: la dueña del portátil tenía instalados, además del ya mencionado Open Office, el MS Office 2007, pirateado, of course, y una copia, supongo que legal (tenía pinta de venir preinstalado en el portátil) del MS Works.

Y ahora, la pregunta: ¿para qué puñetas tenía esta criatura no una, sino TRES suites de ofimática? Si es con una, y hay opciones que la mayoría de usuarios no utilizamos nunca, ¿para qué tener más?. Luego, cuando la gente se queja de que “se les llena muy rápido el disco duro”, comprendes muchas cosas. Con el espacio que se ahorraría –por no hablar de la mejora en el rendimiento– si la gente instalara sólo los programas que va a utilizar alguna vez. Pero se ve que eso de coger el CD regalado en la revista de turno e instalar absolutamente todos los programas que trae, nos sirvan o no, tiene una erótica especial que soy incapaz de apreciar.

Anuncios

5 comentarios

  1. Es que la gente no entiende (y mucha no quiere entender) cómo funcionan los PCs, entonces creen que los programas son sólo esos iconitos que aparecen por ahí en el escritorio o en «Todos los programas».

  2. Yo en el ordenador del curro tengo instalados un Office y un OpenOffice para pruebas, y luego en versión portable tengo otras versiones. Pero claro, el trabajo es el trabajo.

    Los usuarios de a pie tienen cosas absurdas instaladas, unas que ni saben que tienen, y otras por aparentar ser superguays. Al final castañazas! 😀

  3. A mí me parece lógico tener varios programas del mismo tipo si normalmente usas uno y quieres probar otro, para cambiarte si te gusta más (es lo que hice yo, que estuve una temporada con el Office 2003 y el OpenOffice juntos en el mismo PC y, cuando vi que el OO funcionaba mejor y además admitía más formatos que el de Microsoft, me faltó tiempo para quitar el Office, que encima era piratilla). 😉 Comento el caso porque esta chica no estaba probando a ver cuál le gustaba más; es que los había instalado (salvo el Works, que ya venía de fábrica) “porque se los habían pasado”. Y ahí se habían quedado.
    Lo malo es que algunas veces los programas no se limitan a ocupar espacio en el disco, sino que interfieren unos con otros, como pasa con los antivirus. Y hay gente que se extraña de lo lento que les va el PC, “y virus no pueden tener porque tienen el Panda, el Norton y el AVAST instalados a la vez”.

  4. El problema que tienen muchos usuarios es la facilidad con que instalan programas, y su incapacidad para desinstalarlos.
    La de veces que nos habremos encontrado con un PC lleno de programas y al preguntar al usuario si usa este o aquel, nos responde que ninguno, están ahí porque un día le hizo falta o decidió instalarlos, pero nunca se ha planteado quitarlos.
    Y como dice Bestezuela, al final algunos acaban por crear incompatibilidades que dañan el buen funcionamiento del sistema. Entonces… llamadita al informático de guardia.

  5. Creo que a todos los aficionados a trastear con los PCs nos gusta probar programas. Yo misma me he instalado muchos de los CDs de las revistas pero, si luego no me han convencido o después de un tiempo veía que no los usaba casi nunca, pues los desinstalaba y listos. El problema es que instalar un programa es muy fácil: doble click en el “.exe”, siguiente, siguiente, siguiente, aceptar, finalizar. Desinstalarlo puede ser también fácil… o puede no serlo. Y casi siempre queda algún restillo por ahí perdido. Así que muchos usuarios, los más prudentes, dejan los programas instalados ad aeternum. Pero aun así no son tan letales como los más lanzados, que por desinstalar se meten con permisos de administrador en la carpeta “Windows”, se lían a borrar y a borrar y… 😉

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: