El escáner vuelve de la tumba

En estos últimos tiempos me da la impresión de estar volviendo hacia atrás en el tiempo, como si hubiera traspasado alguna brecha cósmica.

En mi trabajo se ha decidido continuar con un proyecto que teníamos aparcado desde hacía casi cuatro años, y de nuevo nos hemos tenido que poner en contacto con la misma empresa que lo gestionaba: la misma del ordenador recalentado del que ya hablé en otra ocasión. Así que hoy mismo han vuelto a montarnos allí otra vez la maquinita de digitalizar, con la que mi sufrida compañera del curro y yo habremos de pelearnos en los próximos meses.

A ver, a mí escanear no me supone un trauma (siempre que sea en unas condiciones laborales adecuadas), pero a lo que le temo es al “soporte técnico” que vamos a tener, que como sea igual que el de la otra vez, voy a pasarme más rato con el destornillador en la mano que digitalizando fotografías. Y luego encima querrán meternos prisa y que terminemos el trabajo ayer.

Pero no me quejo, la verdad. Tal como están las cosas, mejor esto que nada; aunque a veces me dan ganas de tomarlo todo a tomar por do la espalda pierde el su casto nombre y empezar de cero en otro país. O, si fuera posible, en otro planeta.

Al menos habrá una cosa buena: posiblemente acabe con más anécdotas que contar en este blog, que últimamente mis lusers están de lo más calladito.

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2 comentarios

  1. Pues si, porque está la cosa como para pocas “bromas”, y ahora que llega el verano el volumen de trabajo suele bajar más aún. Suerte!

    • Por lo menos esta vez se han enrollado y tenemos un ordenador decente (que hace falta, porque hay que mover un volumen de datos que para qué). Al menos estaremos ocupadas con el proyecto y no con arreglar el material defectuoso… aunque, si te soy sincera, me gusta más arreglar ordenadores que trastear con documentos polvorientos. 😉

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