…Y seguimos con el escáner

Hace unos años alguien me dice que voy a acabar echando de menos la antigua máquina de digitalizar y me río en su cara. Pero ya se sabe lo perra que es la vida, y la máquina nueva que nos han traído es el claro ejemplo de que “más moderno” no significa “mejor” ni “más rápido” ni “más cómodo”.

Si bien con el mamotreto que teníamos antes acabábamos con contracturas hasta en las pestañas, al menos podíamos trabajar sentados y el proceso era más rupestre, pero también más rápido. Sobre todo cuando se cogía práctica. Era fácil: colocabas el documento, lo rodeabas con un marco arrastrado con el ratón, le dabas al “enter” y zasca, documento guardado en el PC. Cero al cociente, y se baja la cifra siguiente. Ahora no. Con esta nueva maravilla tecnológica, el proceso no sólo es más complicado, sino también infinitamente más lento, y como salga algo mal, repetirlo es un auténtico suplicio chino. Antes podíamos tener digitalizados doscientos documentos en una hora; con la nueva, si llegamos a treinta ya es un logro. Que saldrán muy bien de calidad, no te digo que no, pero la exasperante lentitud, la incomodidad de la postura y la de veces que nos toca repetir algo que no ha salido bien porque el “automático” te trastoca más las cosas que te las arregla, hacen que lo que antes era un trabajo que se hacía sin muchas complicaciones y hasta con gracia, ahora es lo más desmotivante del mundo. Y no es que tengamos ya mucha motivación.

Al menos, el ordenador que nos han traído es nuevo y no está dando -por ahora- muchos problemas. Sólo faltaba tener que abrirlo cada dos por tres para encontrarme algún despropósito en forma de ventilador obturado por un disco duro mal puesto u otra cosa similar.

Y no nos atrevemos a quejarnos, porque lo mismo la próxima máquina que nos manden es todavía más incómoda.

Y no nos atrevemos a quejarnos, porque lo mismo la próxima máquina que nos manden es todavía más incómoda.

Anuncios

3 comentarios

  1. Si esque ya sabes lo que dicen, que más vale lo malo conocido…
    Supongo que será como todo, cuestión de acostumbrarse.

  2. La verdad que hay algunos aparatos que como los que se hacían antes no hay ninguna modernidad que los supere.

  3. Por lo pronto ya hemos hablado del tema con nuestro jefe directo, aunque él tiene la cabeza en otras cosas y para mí que le ha entrado por una oreja y le ha salido por la otra. De todas formas, si para cuando terminemos la primera serie de papelotes esto no mejora, pedimos que nos traigan la otra máquina y aquí paz y después gloria. O eso, o cambiamos la música que ponemos mientras trabajamos, y en lugar de folk irlandés van a sonar los Dope a todo trapo. >:)

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: