Deportes de riesgo

trogloditen

¡Ungh! ¿Dialogar? ¿Y eso qué es?

Eso es lo que parece que es hoy día llevar un blog: un deporte de riesgo tal que el puenting sin cuerda. Porque no deja de tener bemoles el que una persona ejerza su derecho a la libertad de expresión (derecho que todavía tenemos en este santo país), y vaya un energúmeno, se dé por aludido con lo que aparece en una entrada -aunque su nombre no figure por ningún sitio- y vaya a amenazar al autor delante de su familia.

Hablo del caso que cuenta el compañero Privateer aquí mismo. Si hay gente que considera “normal” actuar así por unos comentarios donde no se le nombra, apañados vamos. En fin, supongo que si tanto le pica, es que se ha tenido que poner de ajo como para que su aliento mate al conde Drácula y a toda su cohorte de vampiros.

EDITADO: Privateer ha decidido cerrar el blog, pero aún se puede leer la entrada en la caché de Google, en este enlace. Desde aquí, mucho ánimo y suerte. 🙂

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Miniver

A pesar de que es la excusa que esgrimen, esto no es sólo cuestión de dinero. De lo que se trata es de controlar a qué información podemos acceder y a cuál no: si se prohibe el intercambio de ficheros, la única “cultura” a la que tendremos acceso será la que ellos pongan a nuestra disposición, debidamente procesada, claro. George Orwell nos previno.

Me uno a la campaña.

Y de regalo, instrucciones para darse de baja de las teleoperadoras que acepten invadir la intimidad de los usuarios controlando el acceso a las redes P2P.


(*) Para los que no acaben de pillar el título, “Miniver” es como se conoce en neolengua al Ministerio de la Verdad en la novela “1984“, del arriba mencionado George Orwell.